Destino VUT: Qué hacer en Canarias

Disfrutar de la isla de El Hierro comenzando por el Mirador de las Playas.


Hacer submarinismo en uno de los fondos más ricos del mundo, donde la lava petrificada acoge a una flora y fauna marina muy diversa.

Ascender hasta el Mirador del Río.


Darse un respiro en las piscinas naturales de La Caleta o La Maceta.


Ver los Jameos del Agua y las esculturas de César Manrique.


Buscar la adrenalina del buen vivir en la Calle Real de Santa Cruz de la Palma, huyendo de los precios, del IVA que no es y de los jugosos comercios.


Aprovechar los domingos de Mercadillos en Teguise.


Perderse en los bosques de los Tilos de San Andrés y Sauces.


Hacer surf en Famara.


Dejarse emocionar por La Palma que fue declarada reserva de la Biosfera recorriendo la ruta del Cubo de la Galga.


Encontrar esos milagros que son las vides de La Geria. Disfrutar del encanto de sus bodegas viejitas de piedra volcánica y blanco reluciente.


Ver la Caldera de Taburiente y disfrutar de su centro de interpretación.

Hacer la ruta de los volcanes en Timanfaya.


Apoyar la espalda en el centro astrofísico Roque de los Muchachos.


Asombrarse ante la paleta de colores de El Golfo, con el verde del Charco de los Ciclos contrastando con la arena más morena.


Asistir a una demostración de silbidos en la Gomera.


Ir de caleta en caleta por la punta de Papagayo, gozando del Lanzarote más playero.


Bañarse en el Islote de Lobos.


Soñar en la Laguna Grande, corazón del Parque de Garajonay, además de ser un cráter muy adormecido.


Brincar por sus las famosas dunas de Corralejo.


Escuchar la música de las teclas de los Órganos, sobrecogedora formación rocosa volcánica al norte de la Gomera.


Parar un par de horas en Betancuria para pasear la primera capital de la isla, sanarse en su tranquilidad e hincarle el diente a un buen pedazo de queso majorero.


Pasear por San Sebastián de La Gomera, circunvalando su Torre del Conde, ojeando la casa de Colón y vagando por sus coloridas calles.


Conducir desde Pájara a Betancuria por paisajes irreales, miradores espectaculares y montañas hinchadas.


Mirar en los Centros comerciales de playa de las Américas.


Conocer las playas de la península de Jandía, Fuerteventura.


Pasear por la Playa de las Canteras.


Avistar delfines y ballenas en la salvaje Costa Oeste tinerfeña.


Irse de cañas por la Vegueta.


Dejarse maravillar por los sobrecogedores acantilados de los gigantes. Atracar en cualquier caleta para adentrarse en la piel de la isla.


Descubrir las calles y la gótica catedral de San Juan.


Divisar el Teide desde cualquier parte, a cualquier hora: dejándose atrapar por su icónico vértice desde rincones tan auténticos como la plaza de la Iglesia de Santiago del Teide.


Tomarse un chupito de ron miel en Arucas.


Reencontrarse con la Tenerife rural en pueblos como Garachico o Icod de los Vinos.


Devorar unas papas con mojo bajo cualquier excusa.


Parar en Roque Nublo.


Remojarse en los Lagos Martiánez, diseñados por César Manrique.


Deambular por el puerto de Mogán y Practicar el Paddle Board en su canal y su tranquila playa.


Pasear por San Cristóbal de La Laguna es Patrimonio de la Humanidad


Visitar Santa Cruz de Tenerife.


Rodar en las Dunas de Maspalomas.


Subir al Teide por La Orotava.


Coronar El Teide y ver su Parque Nacional.


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